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martes, 27 de diciembre de 2011

El disco de Leiva, ‘Diciembre’

Desde la revista Rolling stone , nos llegan noticias del nuevo disco de Leiva , ''Diciembre''

Leiva se encuentra satisfecho de su nuevo trabajo en solitario y esto es lo que nos cuenta de este .


“Una buena parte de estas canciones las he grabado en pijama, en el estudio de mi casa”. Leiva no va vestido en estos momentos con prendas apropiadas para dormir. Luce apuesto: vaqueros grises, jersey negro de cuello vuelto y una elegante chaqueta coronada en la solapa con una chapa grande de la Velvet Underground (la del plátano de Warhol). Son las 11 de la mañana y estamos en un estudio de grabación madrileño, donde el 50 % de Pereza modela lo que va a ser su primer disco en solitario, Diciembre, que está previsto que se publique el 13 de febrero.

Muchas son las cuestiones que vamos a ir descubriendo durante la mañana, pero encaramos las dos más urgentes. ¿Existe mal rollo entre Rubén y Leiva, aquellos dos amigos que montaron hace once años Pereza y que lo han llevado a una popularidad que ni soñaban? La respuesta: rotundamente no. Y la otra cuestión obvia: ¿Suena la música de Leiva en solitario parecida a Pereza? Esta respuesta es más complicada.

Después de escuchar la mitad del álbum, la conclusión es que suena a Pereza, pero no. Vaya lío, ¿verdad? Vamos a intentar aclararlo. No existe un cambio estilístico importante en Diciembre con respecto a Pereza. Lo que sí varía es el sonido: Leiva se ha alejado de su obsesión stoniana para sonar más a banda americana de guitarras. El protagonista lo explica: “Seguramente es así. La verdad es que me encanta el último disco de Foo Fighters: esas guitarras a todo volumen, pero que no apagan la voz. Y también está claro que no tengo a Rubén al lado y eso lo nota el sonido. Por lo demás, es mi voz de siempre, y creo que eso marca”.

Entremos en materia. Leiva pide un botellín de cerveza (ojo: son las 11.30 de la mañana) y hace una señal para que su técnico de sonido, Carlos Hernández, ponga en marcha la música. El potente equipo del estudio escupe Nunca nadie. Enseguida entendemos lo que nos contaba antes el músico sobre el sonido. La canción arranca con unas guitarras acústicas y al instante entran las eléctricas y todos los otros instrumentos como si fuese un huracán que te apabulla. De hecho, Leiva habla de que ha querido hacer algo parecido a lo que inventó el productor Phil Spector con su famoso Muro de Sonido.

Nunca nadie es una gran canción de sonido ancho y recio y con un texto amargo, donde Leiva canta: “Que los vientos no traigan siempre un nudo en la garganta”. En un momento del tema, el cantante lleva su voz al límite muy emocionalmente y entona: “Para ya, ya, ya/ Que te vas a quedar sin nada”.

En otro tema que irá en el álbum, EME, Leiva parece tener a la E Street Band a su espalda. Una de las señas de identidad del disco es que casi todas las canciones contienen vientos (saxos, trompetas…), pero están tan integrados con el resto de los instrumentos que nunca se muestran protagonistas. Por cierto, en el texto de esta pieza, Leiva se acuerda de su Atlético de Madrid, esta temporada en horas bajas. “Voy a ser un killer/ que todo el Calderón me lo chille”, canta.

92 empieza con un acople de guitarra a lo Nirvana y es un rock urgente, un cañonazo. Es el de menos duración del álbum (unos 2,45 minutos) y surgió cuando Leiva leyó en el periódico una noticia de dos chavales portugueses que pasaron un verano loco que desembocó en tragedia. “Caímos en el incendio/ y el tiempo nos juntó, para luego separarnos”, dice el texto.

Miedo quizá sea la canción que más se sale del tono general del disco. Es un tema de funk-rock con unos riffs de guitarra rítmicos y zumbones. La letra dice: “Tengo miedo/ no me gusta pensar que te tengo miedo./ Pero, tú, por favor, no me tengas miedo”. Penalties probablemente sea la canción más Pereza de Diciembre. De hecho, quedaría perfecta en Aviones. Es un juguetón rock and roll de espíritu stoniano (o T Rex) con una letra autobiográfica de su autor. Primero habla de los momentos buenos (“me van los calentones y tu medicina”), luego trata los malos (“las cosas fáciles se vuelven difíciles./ La mierda flota ya en la superficie”) y concluye lanzando una moneda al aire (“en los penalties, amor, va a decidirse todo”). Diciembre también incluye baladas, como Aunque sea un rato, que arranca con un piano muy Lennon para desvelar una historia de ruptura con cargo de conciencia: “Si algún día fui un rayo que no te supo esperar,/ maldigo mi suerte, me quiero matar”.
Hemos escuchado seis canciones de un total de trece (a día de hoy, algunas están todavía sin terminar), seleccionadas por el propio músico. Habrá que esperar a encarar el álbum entero de forma reposada, pero las sensaciones son buenas.

Después de escuchar las canciones, Leiva desliza sus impresiones: “Es el disco más rock que he hecho en mi carrera”. Y: “Se llama Diciembre porque he pasado un año muy perro: ha ido de diciembre a diciembre, sin verano”.  Le preguntamos si ha escuchado las canciones que está grabando su compañero Rubén Pozo para su disco en solitario. Responde afirmativamente. Y apunta: “De hecho, tiene una que se llama Ozono que es la mejor que ha escrito”.

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